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Nube de Internet y geopolítica: Chile, la "niña de los ojos" del poder.

  • Foto del escritor: Patricia Sirebrenik
    Patricia Sirebrenik
  • 20 feb
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 21 feb


Luego de publicar el artículo anterior, Estados Unidos informó sanciones al gobierno de Gabriel Boric, mediante la revocación de la visa a tres de sus funcionarios y sus familias. Se trata del ministro de Transportes, el subsecretario y el jefe de gabinete de Telecomunicaciones, debido a las conversaciones con China para instalar cables submarinos en Valparaíso que conecten a Chile con Hong Kong.

Con este nuevo antecedente, la columna adquiere aún más actualidad. Y se confirma que Chile es "la niña de los ojos" del Poder.

A principios de febrero ya se había iniciado la polémica una vez que parlamentarios de oposición se enteraron de este sigiloso movimiento del gobierno del Presidente Boric. Incluso llegó a difundirse en medios internacionales, por ejemplo Infobae de Argentina que entre sus páginas explicaba:


"Parlamentarios están preocupados por una iniciativa que podría alejar a Chile del mapa regional. A inicios de julio del año pasado, la Inchcape Shipping Services (ISS), una de las principales multinacionales de gestión portuaria y servicios marítimos del mundo, presentó a la empresa Puerto Valparaíso los avances que se han llevado a cabo en el proyecto Chile–China Express (CCE), iniciativa secundada por el gobierno de Gabriel Boric que busca unir mediante un cable submarino de fibra óptica la ciudad de Valparaíso con Hong Kong."


Explicaba este artículo publicado el 4 de febrero que el problema o temor central consistía en que "el Chile–China Express no es un cable cualquiera, sino un proyecto que coloca a China en posición de controlar nodos de transmisión estratégica. En paralelo, desde 2017 China cuenta con una Ley de Ciberseguridad que obliga a empresas y ciudadanos a cooperar con los servicios de inteligencia y establece requisitos de almacenamiento local, auditoría y transferencia de datos para operadores de infraestructura crítica.


A su vez, señalaba la publicación, "la Ley de Inteligencia Nacional exige la colaboración activa de cualquier empresa, dentro y fuera del país, con las actividades de inteligencia del Estado. En la práctica, esto significa que datos que circulen por infraestructura gestionada por empresas chinas pueden ser puestos a disposición de Pekín sin que los usuarios ni los Estados interconectados tengan forma de impedirlo".


En el caso de Chile, la vulnerabilidad no se limita a su territorio. Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú o Ecuador podrían ver parte de su tráfico enrutado por el Chile–China Express,por lo que la naturaleza transnacional de los cables convierte a este proyecto en un asunto regional y no solo doméstico.


"En resumen, el control chino de la infraestructura digital en Chile podría comprometer la seguridad de datos de millones de latinoamericanos" concluía la publicación del conocido medio argentino.





Con estos antecedentes importantes a tomar en cuenta para entender la importancia de este tema, les contaré acerca de esta nube submarina, donde nadan tus datos y se juega el poder":

Cada vez son menos los que ignoran que la nube de Internet no está arriba en el espacio, sino en cables submarinos y en estratégicos data centers. La realidad es que vivimos una contradicción vital: lo más inmaterial de nuestra vida depende de cables pesados enterrados en el fondo del océano.

Ya no es solo soporte técnico: es poder estratégico en la era de la inteligencia artificial. Chile juega un papel estratégico para las grandes potencias.

Mapa del cableado submarino proyectado para 2026, una cartografía de la infraestructura física que sustiene la conectividad global


Tus datos no flotan: nadan. Fui una de las miles de personas que decían automáticamente, con convicción: “Súbelo a la nube para tener respaldo”, señalando hacia arriba como si los archivos fueran a levitar. 


A pesar de ver en las noticias las disputas de grandes potencias por cubrir con kilométricos cables submarinos los fondos oceánicos, no hice la conexión estratégica: la nube es infraestructura física crítica. Es agua, arena, cables, rocas y un data center en la superficie como destino final.


Cuando la nube se cayó del cielo

Más del 95% del tráfico internacional viaja por una red de 1,4 millones de kilómetros de cables submarinos, tendidos a profundidades que pueden superar los 8 km.


Desde 1956, cuando AT&T y la British Post Office inauguraron el TAT 1, el primer cable telefónico transatlántico moderno, los ingenieros fueron pioneros al comprender que las comunicaciones estratégicas y geopolíticas no viajarían por el cielo, sino por el fondo del mar.


Son muchas las publicaciones que han hablado del tema, pero una tuvo un gran impacto en la opinión pública no especializada y se hizo viral: popularizó un asunto antes reservado a ingenieros.


Se trata de un brillante y entretenido artículo de Adam Satariano, publicado hace varios años por The New York Times. Abrió los ojos de miles de personas en todo el mundo. La Nube de Internet no está en el espacio. Está en el fondo submarino.


Logró bajar el tema al público no técnico con una fuerza narrativa y visual impresionante. Millones de lectores deben haber exclamado “¡Oooooh!”, y a más de un chileno se le habrá escapado un “misshh”.


Fue como revelar el truco del mago a quienes pensaban que preciados documentos y fotos se resguardaban en el firmamento. Me reí por no haber hecho antes la conexión. (Pero aún así sigo diciendo “lo subiré”).


Venas digitales bajo el mar

Una red colosal de “venas digitales” que abrazan el planeta bajo los mares: tan finas como un cabello, pero capaces de unir continentes en fracciones de segundo. “Arterias invisibles” que laten con pulsos de luz casi a velocidad de la luz, bajo kilómetros de presión oceánica.


El artículo contó el “parto” de esos cables en fábricas especializadas: barcos gigantes los depositan en el fondo marino, mientras en tierra los vivimos como vibraciones frágiles, intangibles y etéreas.


Mientras miramos al cielo, todo ocurre bajo el mar: EE.UU. y China libran una competencia estratégica por la infraestructura digital submarina. Los cables transportan la enorme mayoría del tráfico intercontinental de datos, y Chile es hoy un punto geográfico clave:


  • Humboldt: cable impulsado por Google y Desarrollo País (joint venture 50/50 firmada en 2025, representada por Edgardo Frías).

  • Huawei 5G: participación descartada por Subtel en el proceso de 2022 por criterios de seguridad.

¿Marketing inocente… o metáfora conveniente? 

Una metáfora útil… y estratégicamente conveniente. Algunos expertos sostienen que denominarlo “nube” fue simplemente una herencia del lenguaje técnico de redes. Otros creen que la metáfora ayudó —consciente o inconscientemente— a invisibilizar la infraestructura real. Por ahora, esa discusión está “por las nubes”.


Como borregos siguiendo el mismo silbido, películas, series y libros nos entrenaron para imaginar datos flotando en naves como en películas de ficción o, los más concretos, pensando en satélites que acumulan información.


Mientras tanto, por décadas los cables reales han enfrentado anclas, terremotos submarinos y tensiones geopolíticas (como los incidentes y cortes sospechosos en el Mar Rojo en 2024).


Infraestructura escondida, poder camuflado

Los cables transmiten, pero tus datos viven en data centers voraces en tierra. Hoy consumen alrededor del 1–1,5% de la electricidad mundial —por servidores, refrigeración y procesamiento constante— y la cifra crece con IA y streaming masivo. Instalaciones físicas expuestas a huracanes, apagones y, sí, sabotajes.


Con la expansión de la inteligencia artificial, esta infraestructura deja de ser soporte invisible y se ha convertido en una ventaja competitiva para Chile.


Todos conocemos la disputa EE.UU.–China por el control digital, pero no todos asocian la “nube” con esta pelea submarina donde Chile y otros países son piezas estratégicas. No se trata solo de comunicaciones: es infraestructura crítica, economía digital y soberanía tecnológica.


Chile en el centro del universo marino. 

Nuestro país comienza a ocupar una posición estratégica en la infraestructura digital del Pacífico. Internet es una sucesión de códigos que viajan por fibras ópticas… tan finas como un cabello, desperdigadas por el suelo oceánico. De Nueva York a Sídney, de Hong Kong a Londres… en menos del tiempo que tardas en leer esta palabra.


Y Google hace camino propio: conecta Chile —donde opera su mayor data center en Latinoamérica— con Asia-Pacífico vía Humboldt. El proyecto se formalizó en 2025, su despliegue comenzará en 2026 y se espera operación hacia 2027.


Los cables se fabrican en plantas como la de Newington (operada por SubCom). Barcos especializados como el Durable los transportan e instalan: hebras de fibra óptica + pulsos láser = datos a casi velocidad de la luz hasta tu pantalla. 


Entre los cables relevantes para Chile destacan Curie, Firmina y el futuro Humboldt, que diversifican rutas internacionales y aumentan la resiliencia nacional.


La firma entre Google y nuestro país permitirá la instalación del Cable Humboldt, el primer cable submarino de fibra óptica que conectará Sudamérica con Oceanía. Este proyecto impulsará el desarrollo de la industria nacional generadora de software y creadora de inteligencia artificial, sectores que dependen de esta conectividad.


Además, permitirá que Chile se consolide como el hub digital de la región y como líder en inteligencia artificial en Latinoamérica.




Quien domine el fondo del océano, concentrará el poder

El primer cable transatlántico de 1858 permitió a la reina Victoria enviar un telegrama al presidente James Buchanan. Tardó 16 horas. El avance fue lento durante el siglo XX, pero vertiginoso en el XXI.


No quiero confundir: sí existe una conexión entre el cielo, la tierra y el fondo marino. Se necesitan satélites —Starlink, impulsado por Elon Musk, es un ejemplo—, pero representan solo una fracción del tráfico global (<1%).


Muchos imaginan que si Waze se comunica vía satélite y GPS con tu celular, la “nube” de Internet opera igual. Pero ni siquiera Waze puede funcionar sin un sistema desde la tierra: Waze te localiza desde órbita como uGPS cósmico, pero calcula tu ruta en un data center en Chile, EE.UU. u otros países, no flotando.


Algo parecido pasa con la nube de Internet: los satélites ayudan, pero son los cables los que realmente mueven el mundo (99%). El centro neurálgico y geopolítico se maneja desde el océano, y sus bases están en la tierra. Quizá lo más cercano a una nube sea el Data Center.


Lo que mueve nuestras comunicaciones intercontinentales no está en el cielo. Está abajo. Bien abajo. Los satélites ayudan… 


Pero el mundo digital, la geopolítica y la información global se sostiene en cables.


Y LOS CABLES SON PODER




**Artículo Publicado el 5 de febrero 2026 en INFOBAE, ya era polémico el proyecto de clabeado submarino entre Chile y China: Parlamentarios chilenos exigen investigar el polémico proyecto de cable submarino que busca unir Chile y China
**Artículo Publicado el 5 de febrero 2026 en INFOBAE, ya era polémico el proyecto de clabeado submarino entre Chile y China: Parlamentarios chilenos exigen investigar el polémico proyecto de cable submarino que busca unir Chile y China



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